Si pensamos en una semana antes de partir, creo que veremos una sensación que ni de lejos llega a hacerle sombra a lo que sentíamos cuando se acercaba París. Una persona dijo, y lo creo y lo comparto, que tal vez fuera porque aquel fue el primer viaje de EQF como tal, nuestra primera gran semana de convivencia los unos con los otros, después del "Boom" magdalenero del 2009, y nada más y nada menos que en la ciudad del amor. Este viaje, sin embargo, tal vez estuviera marcado por el hecho de que, a pesar de ser a Roma, una capital tan merecedora de ese título como su correspondiente francesa, no dejaba de ser un viaje más, otro de tantos.
El viaje en sí fue una experiencia inolvidable como lo será cualquier viaje que hagamos cualquiera de los que leamos esto con cualquier persona o grupo de personas a las que apreciemos. No obstante, y creo que ahí reside la diferencia, no fue el primero.
A la vuelta de este viaje, hemos pensado -mi cerebro y yo- si acaso no merecía un post igual de digno nuestra recién conocida amiga la capital de la pasta. La verdad es que cariño le hemos cogido. La verdad es que ha merecido la pena, por supuesto. Pero, lo que le ha faltado a este viaje, lo que lo ha diferenciado de Paris, lo que lo hace distinto, pero no por ello mejor, es, como ya he dicho antes, que éstos cinco dias en Roma, éste viaje que acabamos de hacer, no era, ni será nunca, el primero.
Me despido con éste merecido homenaje de un viaje que no ha sido igual. Aunque, si lo hubiera sido...
menuda mierda, ¿no?


